Casa Kom

En el corazón del Casco Histórico de Durango, un piso de los años 60 de 135 metros cuadrados ha sido transformado en un hogar lleno de vida y luz para una joven pareja que busca crear su nido familiar. El desafío de convertir un espacio fragmentado y oscuro en un entorno abierto y acogedor ha dado lugar a una reforma que respira modernidad y confort, manteniendo al mismo tiempo el carácter y la historia de la vivienda original.

El objetivo principal de esta reforma era reinventar la distribución del piso para adaptarlo a las necesidades de la vida moderna. Se derribaron las paredes que separaban las habitaciones y se trajo la cocina a la zona de día, creando un espacio abierto y fluido que une cocina, comedor y salón. Además, se modernizaron todas las instalaciones, se incorporó calefacción, se cambiaron y ampliaron ventanas, y se restauró el suelo de madera maciza. Uno de los mayores desafíos fue mantener el suelo original de madera maciza. Al retirar las paredes, quedaron vacíos en el pavimento, que se rellenaron con cemento, manteniendo así una conexión estética y emocional con la distribución anterior.